Se trata de un carnaval que combina la tradición heredada del siglo pasado con la fiesta del carnaval, tal y como la entendemos en el siglo XXI.
Durante la dictadura los carnavales fueron prohibidos en toda España, llevando a la mayoría de éstos a su completa desaparición; pero Fuentes de Andalucía reinventó el carnaval y lo convirtió en un instrumento de lucha contra la represión y humillación, y en un canal de libertad entre las clases reprimidas y desfavorecidas de la población.
La celebración del carnaval se convirtió en algo exclusivo de las clases maltratadas por el régimen que durante esos días se echaban a la calles y se expresaban vestidos con ropajes viejos, desfigurándose el cuerpo con cojines, almohadas…, tapándose la cara con un trapo donde le pintaban una máscara y simulaban la voz; con este tipo, denominado “máscara” paseaban por la calle Carrera y por el resto del pueblo, metiéndose con las vecinos y huyendo de la guardia civil.
En la actualidad, los tipos de aquella época han perdurado en el tiempo, siendo una de las señas de identidad del carnaval fontaniego junto con las murgas, la calle Carrera, lugar de celebración de antaño y en la actualidad el escenario callejero; a esto se unen los signos de modernidad como los bailes de disfraces nocturnos.