Al igual que en toda la comarca, los carnavales fueron muy populares anteriormente a la guerra civil, pero prohibidos en la dictadura, en la que casi desaparecen como tales.
Ya recuperada la fiesta, en La Luisiana y El Campillo el carnaval se inicia con el tradicional desfile carnavalesco, que recorren ambos pueblos con singular gracia y espectacular algarabía.
También se celebran concursos de disfraces para varias categorías y otros eventos carnavalescos en el núcleo de El Campillo, aunque más en el tipo tradicional del carnaval de la zona, como por ejemplo, las tradicionales «Murgas» que son cuadrillas de carnaval que alegran el ambiente con sus coplillas tan cargadas de gracia e ironía.